Sara Aranda

Sara Aranda (Madrid, 1991). 

Formándome desde hace 10 años en narrativa y poesía, escribiendo desde entonces poesía, narrativa corta y hasta algún guión. Profesora de poesía y narrativa nivel iniciación en varias bibliotecas de la comunidad de Madrid. Presidente de la Asociación de Escritores Noveles Paréntesis de Alcobendas. Actualmente estudiante de Literatura General y Comparada en la Universidad Complutense y asistente al Laboratorio de Creación Poética en La Piscifactoría con Gonzalo Escarpa. Mi primera publicación fue un prólogo al poemario Bonita forma de morir del cantautor madrileño Txema Benítez y he sido recientemente seleccionada en la sexta generación de poetas de Nuevas Miradas de la editorial Cartonera y Digital. He publicado últimamente en Guacamayo 8 y Trépano 1 de la Editorial Ojos de sol. 

Un detonante creativo:
Normalmente trabajo con pares conceptuales que corresponden con la forma y el contenido. En general primero viene la forma. ¿Qué más puede significar una cuchara? ¿Y un picaporte? ¿Y una figura de papiroflexia? ¿Qué significa ahora? O bien dos objetos se parecen visualmente y quiero encontrar el concepto que los une, qué historia tienen que contar a dos voces. A partir de ahí surge todo.

¿Algún rito preliminar? ¿Cuál?:
Mi creación, tanto visual como textual, es obsesivo-explosiva. Ese rito preliminar quizá sea la idea, la técnica, el tema o el objeto que me ronda durante días planteándome preguntas hasta que de alguna forma encuentra su cuerpo natural y se me presenta para que le dé forma. 

¿Qué fases atraviesan tus obras? ¿Cómo planteas su producción?:
Son los poemas los que traspasan las fases.
Estoy en un momento muy experimental y esto hace que actualmente cada poema cree su propia metodología a medida que se construye. Lo habitual es que la idea me ronde durante un tiempo y explote, sobre todo en lo visual. Lo textual se rige por la Ley del “y si…”. Y si escribo un poema como una botella, y si hago un soneto endecasílabo blanco, y si escribo un poema con las mismas palabras que otro poema… Crear para mi es encerrarse en una habitación llena de piezas de construcción y jugar, ver cuales brillan, cuales te divierten, hasta qué punto las estructuras admiten el riesgo, cuales se caen. Y así seguir avanzando. 

¿Cómo es trabajar con textos de otros autores frente a uno propio?:
En el terreno de lo visual me resulta muy curioso pensar que una buena obra es en parte la que hace algo que ninguna otra ha hecho antes. Creo que esto me ocurre porque, como arte nuevo, lo visual tiene unos referentes consolidados más limitados que lo textual, que tiene una tradición de siglos. Me resulta imposible no establecer millones de conexiones entre un buen poema y otro pero me gustaría que mis obras visuales, al menos por ahora, no pudiesen conectarse directamente con obras de los autores a los que admiro, que no fuesen una simple paráfrasis de los hallazgos brillantes que ellos realizaron. Por eso cuando tengo una idea y creo que tiene potencial investigo si alguien ya ha tenido esa misma idea antes y si es así no pierdo más tiempo con ella.

¿Cuáles son tus referentes poéticos?:
En el terreno de la poesía visual para mí es imposible crear sin pensar en mis dos pilares: Chema Madoz y Joan Brossa. ¿Qué tecla importante tocaron? ¿Dónde no quisieron o no pudieron llegar? ¿Qué les gustaría de lo que hago? Me fascinan Sage Barnes o Pawel Kuczynski porque lo que hacen es poesía pura y creo que no lo saben. A veces coqueteo con la videopoesía y me encanta la potencia emocional de Bill Viola.  En cuanto a lo textual podría estar respondiendo esta pregunta durante horas y probablemente solo se pueda contestar escribiendo un poema, que algún día llegará.

Un consejo al poeta novel: 
La verdad es que todavía me considero muy novel creativamente así que prescribiría a un compañero novel mi misma medicación: métete en la habitación de piezas de construcción y piensa. Plantéate de qué están hechas las piezas, qué significan sus colores, cuales son las grandes estructuras que han cambiado el tipo de poesía que haces, qué te fascina de aquellos a los que admiras. Busca personas con la misma obsesión, habla con ellos de tus hallazgos, pon tus creencias en cuestión continuamente. Plantéate a veces una gran pregunta también: ¿Dónde está tu lugar en todo eso? Y sobre todo juega. 

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