Marisa Bello

HAY LA VIDA

Hay la vida que sabe 
de los retazos de lo inmóvil 
o de lo que apenas se distingue. 
De pereza del canto o caña 
en la rambla paciente. 
De la losa descalza que, despierta, 
no desmiente los plazos 
ni solapa el origen.

La que sabe de sí, de ese poder
que revoca el esbozo.
La que no se contempla sino que,
a menudo, complace y nunca 
se desvanece.
La que aprende del tojo
y se prenda del brezo, enmarcada
en el mato de tan aparente maleza.

La lenta que madura
cubierta del azar.
La del zigzag imprevisto de hielo, 
de vapor rumoroso 
de púas, a veces, de sordera.
La de la contundencia de la brizna,
la del escándalo, comedimiento
y su delicia.
La de ser manzana rebelde, 
calostro de sus brotes
espléndidos en polen bullicioso.

La hay tan atrevida en los brindis
y en los recados que el aire transporta.
La hay, además, expectante
de orugas aún por cumplir
sus ciclos tensos,
y tan curiosa en los desfiles
de insectos ajenos a todo cambio.

No obstante, hay circunstancias:
se altera en discusión de ciertas aves
cuando miden sus alas,
a pesar del sigilo de las riñas,
a pesar de su temple.

Hay la vida entera de restos
que un cielo inoportuno
irradió en incontinencia y aquella
en ascenso que sabe
de hiedras y helechos al alza.

En ocasiones hay la vida
que sabe bien de la naturaleza;
y también la que no
conoce
               su propia 
                                   naturaleza.

ARDILLA

Erais casa y bondad, 
desafío al vaivén.
Erais el aparente,
sólido devenir.
Como una saga interrumpida
tras una pérdida,
así es como una ardilla 
dejará de trepar.

La red deshilachada 
tapiz de certidumbre
quebradiza en raíces
se tronza, se deseca.
Los hogares se vuelven romos,
lecturas de aire,
serenidad frugal 
que apenas dura el día.

Ya no querrá volver
más la ardilla a vuestro árbol.
Las ramas enfermaron
de golpe, tan confusas,
de arrebato y pulsión
de poda exacerbada.

Dónde hibernará ahora
envuelta sin pelaje
ni hueco o bienvenida
encalada de tronco.
Pequeño malhumor
de nueces y avellanas
solo sueña almacén
de provisión de invierno.

Y la casa enmudece
el eco del enfado.

TE RECONCILIAS ENVUELTA DE VERDE

Te reconcilias envuelta de verde
en la pendiente, con aquella niña,
la que perdió su anillo con el pasmo
y no pudo encontrar el duelo de otros
porque encontrar requiere tanto empeño
y de pérdidas se envuelven las formas
y las formas están llenas de ayer.

Te reconcilias en vuelta del viento
bajo el recuerdo de aquellos que han sido,
de los que fueron tú ya antes que tú,
en la suerte de sobremesa y pan,
allí, alrededor de lo apacible.
Y sus voces elevadas te nombran
y el origen cobra cuerpo en cadena.

Te reconcilias cuando la crecida
en la añoranza de manos y afectos,
desterrada del tacto la tersura.
Te reconcilias con el gris también,
él que no es tuyo pero te interpela,
e insiste otra vez siendo el tenaz gesto
reticente al acuerdo todavía.


Nombre:
Marisa.
Apellidos:
Bello López.
Altura:
1,68.
Escuela creativa en la que te estás formando o de la que has sido alumno:
La  Piscifactoría.

¿Cómo te has enfrentado al proceso de creación de estos textos?:

Lo sencillo: 
Entregarse a la escritura y dedicar tiempo y esfuerzo. Indagar en la palabra, en los sonidos y en sus significados. Dejarse llevar por el impulso ante el hallazgo o tras el esfuerzo, mover los dedos. Revisar y coser el poema una vez encontrado.
Lo difícil: 
Llegar al lugar de confluencia entre los elementos que conforman el poema. Allí donde no hay un fondo ni una forma separados, donde todo es lo mismo. Aceptar que para que esto se produzca es necesario desaparecer de alguna manera. Y asumir que no existen claves para desencadenar este proceso y que no será posible emularlo en el futuro. Así que cuando ocurre es maravilloso.
Lo inesperado: 
Leer el poema, recorrerlo y descubrir elementos que no he escrito conscientemente. Asombrarme con el lenguaje, encontrar sentidos y sonidos presentes en el texto sin haberlo pretendido, juegos no premeditados, sorprenderme ante la existencia de lo no intencionado.
Dos palabras para describir tu proceso creativo (en relación a los textos que nos envías):  
Desprendimiento e insistencia.

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