Coke Martínez

LA DESEMBOCADURA

(mi padre era un río enorme
digamos el Amazonas digamos el Ebro)

En la desembocadura sucede un hecho extraordinario:
el río remonta su cauce,
las aguas se rebelan de sus costumbres reales.
Es sólo un tramo, un espejismo,
pero me afecta como una epifanía,
como la luz de un faro ignorado.
Y no logro descifrar esa imagen
que me sacude, que me dice algo al oído.
Habré de ponerlo en un poema,
donde puede suceder lo que no se entiende.

(dejaré que mi padre me lleve de nuevo
al lugar donde los cangrejos hacían su nido)

EL DRON

Ícaro robótico
que traes al naciente siglo
las viejas utopías aladas.
Insecto mecánico
que picas en el aire
al aire mismo.
Brote aéreo de la imaginación
que democratizas el vuelo.

Pero no son anhelos los que te crean,
son las piedras con sangre de sus manos
las que darán sentido a tu acrobacia:
parar matar el hombre se refina.

Y no somos ángeles:
somos ceniza,
cera derretida.
Apenas merecemos
el sueño de volar.

EL SURREALISTA ENAMORADO

Le trepaban los tranvías por la columna, porque hay que ver cómo le ponía de caliente el inconsciente. Andaba todo el día perfumado con heces de ornitorrinco, a la espera de que el universo, con uno de sus azares de prestidigitador,  conspirase por juntarlos en la ciudad. Su relación más que platónica era insecticida, violenta, como sacada de la antesala de un sueño venenoso. ¡Qué ganas de fundir su arte con la vida le entraban, cuando la veía volando por el bulevar! Si hasta la había profetizado en uno de sus cuadros: una abeja reina y azul devorando a sus zánganos. El hecho de haber sustituido los filamentos de los pinceles por sus cabellos, tenía algo de consecuente. –Cómo no preferir un naufragio a una rosa– se decía, cuando a Ella le daba por germinar entre sus pensamientos. 

Revelación, la llamó. Estuco veneciano, la llamó. Cometa íntimo que surca mis arterias, la llamó.


Nombre:
Coke.
Apellidos:
Martínez.
Altura:
Aproximadamente lo que mide una entrelínea.
Escuela creativa en la que te estás formando o de la que has sido alumno:
Ahora merodeo por el Máster de Creación Poética, dirigido por Gonzalo Escarpa y antes: la París del norte, o sea Logroño, que tiene un movimiento poético del copón. Ah, pero sobre todo de quien más he aprendido es de la soledad (este último comentario lo hago de cara a la galería).

¿Cómo te has enfrentado al proceso de creación de estos textos?:
Si lo supiera lo repetiría. Digamos por no dármelas de hermético, que si sale una voz distinta tiro de ella como un pescador.

Lo sencillo:
Autodestruirme.
Lo difícil:
Rellenar cualquier cuestionario; a su lado hacer un poema es fácil.
Lo inesperado:
Que para mí la poesía se ha convertido en un arte marcial.
Dos palabras para describir tu proceso creativo (en relación a los textos que nos envías):
Orfebrería de charlatán.

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