Jesús Urceloy

SALMO 15 / (LOS LIBROS)
de Libro de los salmos (Devenir, 1997) / (Revisión 2019)

Se sabe de los libros,
cuando la tarde es breve y la luz pasa
vertical, que se leen con dulzura
como si fueran parte de un tratado,
una alianza de paz, un beso inoportuno
esa mano ese libro una persona
que nos mira y nos lee al que miramos.

Se dice que responden
a una llamada ingenua libre urgente,
que gustan con el trato y el camino,
pero no agitan las palabras, ni se ponen
a brincar al sonido de las llaves
en la puerta: que de vez en vez
abandonan la casa para nunca
más, en los brazos de otras gentes,
que no alborotan, que no son, que nunca sufren.

Hay manos en las noches,
como cortinas y encajes de un sexo
distraído, que buscan en sus páginas
restos de algún adiós: se sabe
de los libros que se dejan
besar, tocar, amar como los cuerpos,
que son cuerpos -me dicen- de personas,
que definen su sexo según sea
el lector y la historia y su contorno.

Me digo que no sé qué son los libros:
hablo para mi muerte y mis amigos
muertos: pido al viejo
hacedor de las cosas
el milagro de vernos reunidos
otra vez: en un carro,
en una cripta, en un baúl, en una hoguera.

Que una mano inexperta libre urgente
nos pida la palabra, y así hagamos
un nuevo contertulio: nos describa
su rostro y le miremos y nos lea.

 

 

APROVECHA EL DÍA
de La biblioteca amada (Polibea, 2012)
in memoriam elisa fernández

suelta tu pelo chica que la barba
chaval llene tu rostro que al calor
al frío vuestros cuerpos se conviertan
en campo de azafrán en turba ardiente
que la risa se os caiga de la boca
hasta que el hueso cruja y el humor
de vuestra sangre seque los racimos
de la inútil locura que os arranquen
la piel a latigazos zambullid
el cuerpo en vivas ascuas que no quede
un grito por vivir ni una caricia
por celebrar ni una verdad en pie
para sellar la muerte y si algún día
os alcanza esa zorra echad el resto
con lo poco que os quede de ternura

 

 

LAS PUERTAS Y LOS OJOS
de Officium (Amargord, 2014)

aceite
llenos de aceite
chorreando las manos de aceite
consumidos en el aceite
garabateando letras en el nutriente aceite
gárgaras de aceite
construcciones polares de aceite
hijos de aceite
allí
sobre esta mesa limpia de los matrimonios
sobre esta cara amarga para los días doce
con el grito de aquellos que en la contemplación del aceite
han abierto los ojos y han decidido matar
por la belleza de los rostros abrasados tras el aceite hirviendo
por las palabras de los que han muerto a golpes y aceite de ricino
por los ensangrentados que riegan con su aceite
las flores los desiertos los urinarios
yo
hombre de un solo rifle y una misma carencia
dejo
en el aceite que mancha mis vestidos
en el aceite ambiguo de la desolación
en el aceite con que se embalsaman peces sin espinas y carnes deshuesadas
mi mano impresa sobre un periódico
sangrando aceite
cediendo el aceite
alumbrando con este aceite
un cuarto vacío
un cuarto donde una botella
en el suelo
se derrama

 

 

LAS AFINIDADES ELECTIVAS
Noviembre 2017/ inédito

Un día te enamoras
y le dices a Dios que te has enamorado
y Dios te contesta venga venga venga qué me estás diciendo
tú no has hecho nada
no mataste a Lorca
no jugaste a las damas con un sinhogar en Nueva York
no dijiste las horas en Venecia
pero Dios mío yo estoy enamorado
la carne me hierve en la consulta de los equilibristas
los equinoccios saltan en mi piel Señor
la marea hoy ha cubierto Baleares
y Dios te mira con su cara de paloma
con su cara de madrugador
con el reloj de tu padre mientras contaba con el cinto
tus repetidos suspensos en matemáticas
venga venga dejémoslo te invito
a unas cervezas en el bar
te invito a llorar bajo mi chaqueta
mira las luces llegan de poniente
soy el amor
te dice

no
nadie

 

 

EL TRIUNFO DEL TIEMPO Y DEL DESENGAÑO
Abril 2019 / inédito
“Roses have thorns, and silver fountains mud”
Shakespeare, sonnet 35

Por si acaso no estoy, y ya no llegas,
si te has cansado de esperarte, y voy
desanclado y al viento: y como soy
poco asidero para estar a ciegas…

Por si no llegas cuando sueño, o llegas
y me encuentras dormido, como soy
entre tranquilo y triste, no me voy
a dejar que me dejes más a ciegas…

Y si en el agua del olvido entregas
ese fácil aplauso que en las rosas
dice “soy rosa y rosa solo soy”,

deja que duerma un poco, mientras voy
con quienes fuimos lágrimas y rosas,
por si acaso no llegas y no estoy.

Jesús Urceloy. (Madrid, 1964) Poeta, escritor y editor literario. Profesor de Escritura Creativa especializado en Poesía desde 1997. También es profesor y animador a la Lectura y a la Música Clásica. Dirige la colección de poesía Sola Nocte, en la editorial Ars Poetica y la colección de Poesía de la editorial Sapere Aude. Actualmente trabaja para los Talleres de Escritura Fuentetaja, los talleres de Poesía de la librería La Lumbre, la Red de Bibliotecas de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura dando recitales y conferencias por toda España.

Libros publicados:

Poesía:
Libro de los salmos (Devenir, Madrid 1997)
La profesión de Judas (Sial, Madrid 2001). Finalista Premio Nacional de la Crítica.
Berenice (Amargord, Madrid 2005). Finalista Premio Nacional de Poesía.
Diciembre (Centro de Poesía José Hierro, Madrid 2008). III Premio Internacional Margarita Hierro.
Harto de dar patadas a este bote (De la luna libros, Mérida 2010).
La biblioteca amada (Polibea, Madrid 2012).
Misa de Réquiem (Centro de Arte Moderno, Madrid 2012).
Officiun (2013) (Incluído como obra nueva en el siguiente libro)
Piedra vuelta. Obra reunida 1985 – 2014 (Amargord, Madrid 2014).
Visibles e Invisibles, falsa antología de autores verdaderos (Cuadernos del Laberinto, Madrid 2015).
91 poemas contra la niebla (Ars poética, Oviedo, 2017).

Prosa:
Matar en casa. Relatos (Tres rosas amarillas, Madrid 2013).
El pie sin huella. Novela (Amargord, Madrid 2014).

Ediciones literarias:
Todo Sherlock Holmes (Cátedra, Madrid 2003, 16ª edición 2019).
Las 1000 noches y una noche (Cátedra, Madrid 2006, 4ª edición 2019).
Tres poemas multiusos de tres escritores rusos (Ars Poetica. Oviedo 2019).Colección Sola Nocte, de Ars Poética
https://www.arspoetica.es/coleccion/sola-nocte/

01 Varios autores / 54 poetas que corrieron la Maratón de Chicago
02 Pilar García Orgaz / Todos tienen un nombre
03 Laya Cervantes / Los ojos de noviembre
04 David Torres / Horizonte de sucesos
05 María Alcocer / Alexanderplatz ha olvidado los trenes
06 Juan Manuel Navas y Pedro Díaz del Castillo / Al final de los brazos abandoné todas las ciudades.


Tres detonantes creativos:
Si os referís a una situación concreta que me haya causado un poema determinado reconozco que no tengo muchas. Soy poeta de observación y análisis. Acumulo experiencias visuales y voy jugando con ellas mucho tiempo hasta que siento la necesidad de una escritura que, después, habitualmente sufre diversas correcciones hasta un resultado feliz.
No obstante me causaron mucha impresión:

  1. El nacimiento de mi hija Julia
  2. La visita a los crematorios de Dachau
  3. La reciente muerte de mi querido amigo cocker Pipo

Pero de estas tres secuencias hasta hoy sólo me he atrevido a mencionar en mis poemas una. ¿Cuál? 

¿Algún rito preliminar antes de la escritura? ¿Cuál?:
Necesito mucha tranquilidad a mi alrededor, suelo escribir de madrugada a la luz de un flexo, pero me gusta escuchar los ruidos de la noche: un coche que pasa, una conversación lejana, un perro ladrando, el aire que mueve los toldos o la lluvia…

¿Qué fases atraviesan tus poemas? ¿Cuándo pones fin a un texto?:
Muchas. Primero un volcado de ideas, palabras, frases, imágenes. hace años las escribía en un cuaderno, ahora ya soy capaz de guardarlas en mi memoria sin dificultad. Después hay un intervalo variable. Días e incluso semanas en que voy trabajando ya en versos, que mantengo o rechazo. Es cuando me atrevo a escribir algo. Al ordenador casi siempre, aunque a veces, pocas, en algún papel, o al margen de un libro. Pero nada definitivo.

Cuando lo paso al ordenador comienzo a trabajar hasta crear un monstruo. A menudo en este proceso lo borro todo dos o tres veces y si no creo en lo que sale lo destruyo definitivamente. No me doy tregua. Pero si sale el monstruo me pongo enseguida a trabajar, a darle forma, a buscar las palabras exactas y el lugar exacto donde quiero que vayan. Cuido mucho las cadencias, los ritmos, intento que no haya ni ruidos ni aliteraciones ni rimas internas y si me decido por un texto rimado o por el verso medido no me permito ni rimas fáciles, ni ripios, ni acentuaciones ajenas al español. Y sobre todo que el mensaje sobrenade sobre la técnica lo justo para que no se note la tornillería salvo a los ojos de otro posible alter ego. Disfruto muchísimo corrigiendo, es lo que más me gusta, es donde reside toda creación. Ha habido poemas que he tardado muchos años en darles una versión definitiva, y otros que aun habiendo sido ya publicados voy dándoles sutiles matices nuevos, pues creo que la poesía está siempre palpitando y crece y vive y a veces muere y desaparece.

¿Cuáles son tus referentes poéticos?:
Mis profesores fueron, por este orden, Emilio Pascual, Pepe Hierro, Isla Correyero, Antonio Gamoneda, Luis Alberto de Cuenca y Juan Carlos Mestre. Es decir que asistí a talleres que dieron e incluso estuve en tertulias guiadas por ellos. Ahora todos, incluso los que están en el éter, somos grandes amigos.
Como poetas empecé con los clásicos, Calderón y Espronceda me tenían comida la moral a los 14 años. Luego me enamoré perdidamente de Miguel Hernández y Luis Cernuda, y de ahí salté a los poetas modernistas en lengua inglesa, Masters, Pound, Williams, Cummings. Entre los 16 y los 20 años he debido leerme más de 2.000 libros de poesía (he debido tener casi 5.000). Pero leo absolutamente de todo, como ya sabéis soy experto en Sherlock Holmes y en Las mil y una noches, además de un forofo de la Ciencia Ficción y la Literatura Negra. Y un enamorado a perpetuidad de la buena música sea de donde sea y del siglo que sea. (Llegué a cantar como “peregrino” el Lohengrin de Wagner en el teatro Real en 2000). Mi poeta preferida hoy es Wislawa Szymborska, pero estoy al acecho.
Y he llegado a leer “cosas que no creeríais…”.

Un consejo al escritor novel:
Escribe lo que vean tus ojos. Escribe con el lenguaje de tu tiempo. No reniegues del pasado. Y sigue el consejo de Cervantes: “Lee de todo, hasta los anuncios de mercaderías, que en todo hay enseñanza, dulzura y provecho.” Y si puedes, deja de arrastrar tus tripas por un zarzal.

 

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