Ireri Mejía Almonte

DÉCIMAS DE PRESENTACIÓN

Mi padre es Leonel Mejía.
Mi madre es Odilia Almonte.
Con raíces desde el monte
fui sembrada en valentía
y entre cantos y alegrías
me enseñaron la palabra
como el arte abracadabra
del que busca la verdad,
del que grita: ¡dignidad!
Del que lucha, del que labra. 

Soy un ciclo, un retornar
de emociones una cumbre,
de pasiones soy la lumbre
y un eterno navegar. 
Soy un náufrago en el mar,
soy el vuelo del zinzonte,
soy un ave en horizonte
y entre miedos aquí,
con mi necia voz, les digo: 
soy Ireri Mejía Almonte.

GOTITAS

Y en la casa, 
todo gotea ahora. 
No es ya solo la llave del lavabo, 
también está la regadera
y la pila. 
Hoy me di cuenta que la cocina
también comenzó a gotear. 
La taza del baño,
gotea. 
El refrigerador,
gotea.
Anoche la tormenta 
descubrió la gotera de la ventana del cuarto. 
Y otra vez, para no perder la costumbre, 
no pude dormir.
No he tenido tiempo de llamar al plomero, 
debí de hacerlo hace semanas que comenzaron los primeros asomos de gotas en la casa, 
creí que no pasaría a más, 
que era solo un pequeño desajuste que con el tiempo se arreglaría, 
o que eran las prisas con las que mal hacíamos las cosas
dejando todo medio ordenado, medio no. 
Después, después, después, en otro tiempo habría tiempo. 
También, y no creas – ¡por favor! – que es reclamo, 
esperaba que hicieras algo
o que, por lo menos, preguntaras 
para arreglarlo juntos
o, en dado caso, saber quién se encargaría de ello. 
Quizá esperabas lo mismo que yo, 
quién sabe. 
Cada cabeza es un secreto
y cada secreto es un mundo, 
que nunca sabré ni sabremos
con quién estamos, a quién amamos. 
La verdad, ya no importa – ¿o sí?-. 
El caso es que hoy quise llamar al plomero, 
pero tenía que ocuparme de los vidrios rotos 
y ni el dinero ni el tiempo me alcanzaban. 
¡Ay, esa ventana! No debí cerrar la puerta con tanta fuerza aquella tarde en que salí corriendo. 
Siempre me sale más caro todo por esta manía de andar siempre a las prisas. 
Bien me lo decía una y otra vez mi papá: concéntrate aquí y concéntrate ahora, disfruta aquí y
disfruta ahora. 
“Ahora”, “ahora”, “ahora”, 
ahora que vivo sola, después de tantos años, 
es que comprendo sus palabras
que vuelven y retumban en la soledad de la casa. 
¡Tantas cosas que hay que arreglar en una casa, carajo! 
Ni qué decirte de este dolorcito que llevaba meses goteándome en las noches, 
ya no es solo aquella gotita 
de la que a veces te hablaba,
ahora la gotera me despierta, 
y me asalta a media tarde
mientras lavo los trates, en silencio. 
O qué te cuento de esta gotera imparable
de nostalgias, 
de tristezas, 
desesperanzas, 
creímos que el sol la secaría en primavera 
pero ya hubo tantos incendios 
y el agua no para de crecer. 
Hoy me encontré una nueva gotera, 
quizá ya estaba ahí 
y solo faltaba la tormenta que la descubriera:
es la gotera del olvido.
Gota, gotita, azuladita, 
aquí la sentí, juntita a mi pecho,
¿Será esta la gotita que derramó el vaso?

VIII

Toda historia cabe en un segundo 
no-sabiéndola acomodar. 
Y es que: 
un día
no es un día
cuando estás mudando la piel
y despegando los nombres
que se impregnaron en ella;
un día
no es un día
cuando la partida es insalvable
y el doloroso proceso 
comienza a arrancarte el lenguaje único
que aprendiste a hablar con el cuerpo entero
entrelazado en el otro.
Un día pueden ser
los 365 días
o 1872 noches
revividos en cada segundo,
es el tic-tac
imperturbable
incisivo
que se clava como agujas entre los ojos del recuerdo.
Tic-tac:
perforan la capa,
tic-tac,   
llegan a la pupila,
tic-tac,
la córnea se retrae,
tic-tac,
tac,
tac,
tac-quicardia en las manos,
tac,
tac,
tac-quicardia en el silencio,
tac,
tac,
tac-quipnea en la memoria.
Un día es toda la historia y toda la vida y todo el lenguaje y todos los porqués y todos los cómos y toda la angustia y todo el enojo y todas las faltas y todos los teamos y cada uno de los cachitos tejidos y recompuestos del corazón que no encuentran ya su lugar.
Hay ciertos momentos
en la configuración de la vida
en que en un segundo cabe todo: 
todo para dejarlo
o todo
para
re-
comenzar.


Nombre:
Ireri.
Apellidos:
Mejía Almonte.
Altura:
1,71 m.
Escuela creativa en la que te estás formando o de la que has sido alumno:
Academia Oralitura.

¿Cómo te has enfrentado al proceso de creación de estos textos?:

Lo sencillo:
El juego y la curiosidad que significa la creación.
Lo difícil:
El decir realmente lo que uno quiere decir, el atrapar las emociones en las palabras y en la métrica, el soltar lo que no cabe dentro del poema aun cuando una quiere retenerlo. 
Lo inesperado:
El encuentro con las palabras que uno no esperaba nombrar pero que aparecen a pesar de una. 
Dos palabras para describir tu proceso creativo (en relación a los textos que nos envías):
Magia y abismo.

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