Alexis Díaz Pimienta

poesía ecológica

he puesto un huerto de versos ecológicos
en el balcón que da a la calle
los transeúntes pasan y no aguantan
las ganas de mirar y de hacer fotos

algunos guiris preguntan qué tipo de versos son
para qué sirven o cómo hago para su mantenimiento
y yo qué sé / me muestro huraño
en realidad yo no hago nada
solo salgo al balcón
dejo caer los versos en los maceteros
y los poemas crecen solos
cuando llueve / mejor / de todo tipo
cuando hace frío haikus
cuando el calor es fuerte / versos ásperos
que parecen mal traducidos a propósito
pero cómo le explico a un guiri

la diferencia entre escribir poemas
y sembrar versos que al crecer son poemas
y sueltan versos que yo vuelvo a sembrar

sin darme cuenta
y etcétera-etcétera
cómo explicarle que uno / yo / el menda
en realidad solo sale al balcón
y  lee poemas en voz alta
imitando a una vecina que habla con sus begonias

esporádicamente

esporádicamente tú
esporádicamente yo
esporádicamente ella
esporádicamente alguien
ocupa el lugar de alguien
y gracias a esa usurpación seguimos juntos
porque de lo contrario el vacío sería brutal
la sensación de nulidad / el tedio
la vulnerable cara del olvido

los matrimonios de muchos años
no comprenden el efecto del adverbio
esporádicamente
en las relaciones de pareja

no valoran que el equilibro
entre la ausencia y la pasión
es resultado del tonteo esporádico
del amor esporádico
de los besos que se turnan
con no-besos y adioses

yo esporádicamente finjo que soy tú
y tú (me lo han dicho los muebles)
esporádicamente finges que soy yo
y ella no sabemos qué hace
pero seguramente finge que es los dos
y se relame

todo el amor ocurre esporádicamente
y el desamor esporádicamente
la medida real
de los amores a distancia

bares de Sevilla

es hora ya, por lo tanto
de exaltar con verbo encendido
al camarero que escucha horas enteras
los lamentos del hombre impotente
                                           Hans Magnus Enzensberger

el viejo camarero está pensando en voz alta
lo que el joven cliente de la bufanda azul
piensa en voz baja / tras pedir un café
descafeinado de máquina con leche sin lactosa (fría)
y sacarina en vez de azúcar

pero ninguno de los dos puede saber
qué estoy pensando yo / mirándolos
porque es primera vez que entro en el bar
y en estos bares los desconocidos somos muebles
nadie nos ve / solo las moscas / el humo del café
el servilletero / la música enlatada
la mancha circular en el mantel de la segunda mesa

el viejo camarero ríe como cuando tenía dientes
el joven cliente ríe también
y luego sopla nadie sabe qué
entra entonces en escena un perro
que no sabe si pedirse un café
o esperar a que le demos lástima
me mira el perro
que debe estar pensando que los desconocidos
si supiéramos ladrar seríamos felices
y mueve la cola entonces con un gesto
de sobreactuada humanidad

el viejo camarero observa al perro
esperando que pida algo (por deformación profesional)

en el otro extremo de la barra hay un periódico doblado
y de pronto pienso que hace muchas horas que no veo a una mujer
la relación entre periódico y mujer no la entiendo
¿por qué si veo un periódico doblado
pienso en las horas que llevo sin ver a una mujer?
debe ser consecuencia de alguna enfermedad congénita
igual que las continuas relaciones entre el perro y el humo del café
entre el reloj de pared y los antiguos dientes del viejo camarero
que por cierto es zurdo / lo que faltaba / ¿zurdo?
¿traerá mala suerte que un camarero zurdo me sirva el café?
¿zurdo y sin dientes? ¿zurdo y mayor de edad?
¿zurdo y con pajarita?
oigo decir al viejo camarero que su hijo el geógrafo
vive en Australia y  en el último verano vino a visitarlo
y jugaron al Monopoly todos juntos
(sin especificar quiénes son todos)
imaginé al hijo del camarero dándole
de comer a dos canguros
imaginé a la mujer del viejo camarero viuda pero feliz
imaginé al perro del bar ladrándole a un canguro
y derramándome el café en la ropa

¿cuánto le debo? / preguntó entonces el joven cliente
del tercer verso de este  poema (ya ni me acordaba de él)

lo miro con descaro y conjeturo que es hijo único
y que acababa de hacer el amor cuando entró al bar
sin lavarse siquiera porque los jóvenes de ahora 
piensan que lavarse está mal cuando se hace el amor
que el sexo huele a sexo y punto

los jóvenes de ahora se esconden en los baños
para ver fotos de mujeres vestidas
y no se lavan mucho y se dejan crecer el pelo en trenzas fálicas
y protestan por todo y duermen boca arriba
en mi época era de muy mal gusto dormir boca arriba
“boca arriba duermen los muertos” / decía mi abuela

¿tendrán razón los jóvenes sobre lo mal que olemos
los desconocidos y lo poco confiables que somos
y lo aburrida que era la vida de antes?

el joven cliente (que ya se va) debe tener 18 o 20 años
el perro menos y el camarero no lo sé
es zurdo y los zurdos tienen la edad trucada

en fin / que el único en el bar
que tiene edad para hablar solo debo ser yo
soy yo / pero nadie me ve ¿con quién hablo?

en el periódico dicen que la temperatura seguirá bajando
y esa mujer que ni me mira

auriculares

últimamente cada vez que debo preguntar algo
o consultar alguna dirección no puedo

SILENCIO

llevan auriculares / no están / no escuchan / van muy lejos
desde sus orejas hay cables que terminan
en New York  París   La Habana
(si encima llevan gafas de sol
los cables llegan a sitios más recónditos)

pobre mi vocación de transeúnte
pobre yo atravesado a quemarropa por la música

poema bici

Se sabe que las bicicletas han tratado por todos los medio
 de remediar su triste condición social
                    Julio Cortázar

hace tiempo quería
escribir un poema
con versos cortos
finos
estilizados
como las ruedas
de las bicicletas
es decir
un libro de poemas
con versos cortos
finos
estilizados
como un neumático
de bici

poemas que me dieran
la independencia
que no me da
el transporte público
versos
fáciles de llevar
con poca práctica

el equilibrio
(ya se sabe)
es el secreto
mejor guardado
por los buenos poetas
(la sensación de equilibrio
más que el equilibrio en sí)
y yo
con estos versos
me siento cómodo
avanzo rápido
evito atascos
llego puntual
adonde voy

la poesía bici
es útil a cualquier edad
y el poeta bici
tiene la ventaja
de mezclar
en un mismo ejercicio
ocio y salud
deporte y hobby
además de sentirse
al alcance de todos
uno más en la vía
en la ciudad
en el planeta
en la mirada
de la gente

desde las ventanillas
de autobuses y trenes
de taxis y turismos
incluso desde las puertas
de oficinas y casas
los no-lectores de poesía
y los lectores-sí
los prosistas
y los demás poetas
(que los hay)
observan al poeta bici
con desconfianza
porque la poesía
a la intemperie
tiene eso
como va a pie
se oxida pronto
y si llueve se moja
y cuando ocurre
un accidente
plaffff
chafffff
uffffff
oldddd
¡ñoooo!
¡el pobre!

por eso ahora
pocos poetas
escriben poemas
de versos cortos
finos
estilizados
por lo del equilibrio
y por el miedo a caer
bajo las ruedas
de otros bardos

y a quienes
nos movemos
sobre versos así
kamikazes felices
nos acusan de frikis
de poetas-cleenex
“poeticas” de circo
antisistemas con acné
(aunque tengamos nietos)
es decir
nada serio
poetas para blogs
y revistas sin ISMN

en los semáforos
todos nos miran mal
en los pasos de cebra
todos nos miran mal
últimamente
hasta en nuestros
carriles bici
nos miran mal
se meten peatones
con maletas de ruedas
y carros de la compra
y patinetas
y dicen que ellos también
tienen un blog
y una fanpage
y dan recitales
en bares de copa

pero los peores
son los otros
los poetas muy adultos
esos de versos largos
con seis ruedas
con ocho
(sin contar las de repuesto)
con trailers llenos
de publicaciones
con grandes chasis
de tapa dura
y matrícula continental
poetas grandes
que se meten delante
de los poetas bici
solo porque son grandes
y ya está
porque son ellos
y ya está
amparados
por el código
de tránsito
por las leyes
del tráfico
por lo que publican
en el BOE
quienes organizan
festivales
y dirigen revistas
y antologan
las antologías

por suerte
a un poeta bici
no lo detiene
nada
nadie
el poeta bici
pasa
se va
se escurre
se escabulle
se difumina
desaparece
y cuando el peatonto de rigor
o algún poetry-driver
quiere atajarlo
agarrarlo
adelantarlo
¡zas!
solo ve un punto
en la distancia

(Poemas de Carril Bici)

Foto:  Irene Baraja.

ALEXIS DÍAZ PIMIENTA (La Habana, 1966). Escritor y repentista. Ha publicado hasta la fecha 44 libros en varios géneros (novela, cuento, ensayo, poesía, literatura infantil y juvenil) y su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, portugués, italiano, búlgaro, finés, japonés y farsi, en revistas y antologías. Ha obtenido 7 premios internacionales de poesía y 4 de narrativa (novela y cuento), en Cuba, España y México, entre los que destacan el Premio Internacional Alba / Prensa Canaria (novela, 1998), el Premio Internacional Luis Berenguel (novela, 2005), el Premio Internacional UNAM-COLSÍN-SIGLO XXI (novela, 2014), el Premio Iberoamericano “Cortes de Cádiz” (relatos, 2014), el Premio Internacional “Casa de las Américas (literarura infantil y juvenil, 2019), el Premio Nacional “Pinos Nuevos” (relatos, 1994), el Premio Nacional Luis Rogelio Nogueras (relatos, 1991), el Premio Nacional “Hemingway” (relatos, 1989) y los premios de poesía Antonio Oliver Belmás (1994), Surcos (1996), Ciudad de las Palmas (1996), Emilio Prados (2000) y Los Odres (2008).

También ha obtenido accésits o ha sido finalista en los premios de novela Rómulo Gallego (2007), QuéLeer (2008), Hispania (2010), y en los premios de poesía Loewe (2004 y 2011), Ciudad de Melilla (2004), Casa de las Américas (2008) y Tomás Morales (2010). En 2014 obtuvo una Mención Honorífica en el Premio Internacional “Sor Juana Inés de la Cruz” (México), en el género LIJ por su obra El libro de los niños que usan gafas. Y en 2010 su novela Prisionero del agua obtuvo el importante premio Puertas de Espejo, al libro más leído en la Red Nacional de Bibliotecas de Cuba, y su ensayo Teoría de la improvisación poética obtuvo el Premio Anual de Investigación Cultural que otorga el Centro “Juan Marinello”.

Obra narrativa:

  • Huitzel y Quetzal (relatos, Ediciones Extramuros, Premio Luis Rogelio nogueras, La Habana, 1991).
  • Los visitantes del sábado (relatos, Letras cubanas, Premio Pinos Nuevos, La Habana, 1994)
  • Prisionero del agua (novela, Alba Editorial, Barcelona, 1999; Premio Internacional Alba/Prensa Canaria, 1998; Premio Nacional “Puertas de Espejo” al libro más leído en la Red Nacional de Bibliotecas de Cuba, 2010).
  • Maldita danza (novela, Alba Editorial, Barcelona, 2002; Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2004).
  • Salvador Golomón (novela, Algaida, Sevilla, 2005; Premio Internacional de Novela Luis Berenguel en 2004; finalista del Ateneo de Sevilla en 2004 y finalista del Premio Rómulo Gallegos, en Venezuela, 2007).
  • Batido de chocolate y otros cuentos de sabor amargo (relatos, Editorial Palabras del Candil, Guadalajara, España, 2012 y Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2012).
  • El crimen perfecto de Pedrito Mendrugo (novela, Editorial Siglo XXI, México, Premio Internacional UNAM-COLSIN-SIGLO XXI en 2014).
  • Intercambio de tarjetas (relatos, Premio Iberoamericano de Relatos “Cortes de Cádiz”, 2014, inédito aún).
  • El huracán Anónimo (novela, Amazon Independently Published, 2019).

Como repentista ha trabajado durante más de 30 en la televisión y la radio cubanas y ha recorrido los escenarios de más de 40 países. Es el creador de nuevos conceptos como las “poemaciones” (poemas “sobre lecho musical” con estribillo), el “repentismo-fusión” (mezcla del repentismo con otras músicas cubanas) y el “neorrepentismo” (fusión del repentismo y la décima con otras disciplinas artísticas: cine, teatro, música, danza, fotografía o performance). Ha compartido escenarios con grandes artistas de la canción como Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Jorge Drexler, Omara Portuondo, Compay Segundo, Amaury Pérez, Kiko Veneno, Javier Ruibal, Rozalén, Zenet, El Kanka, Amaury Pérez, Martirio y muchos otros.

Website: www.diazpimienta.com
Blog Literario: www.cuartodemalamusica.blogspot.com
Twitter: @DiazPimienta
Skype: alexis.diaz.pimienta


Tres detonantes creativos:
¿Solo tres? Muy difícil, imposible. Para mí todos son detonantes creativos. Tengo una enfermedad congénita. Creatitis o algo así. Cualquier acontecimiento, doméstico, social, espiritual, puede terminar convertido en poema, relato, novela, libro para niños. ¿Detonantes? Todo.

¿Algún rito preliminar antes de la escritura? ¿Cuál?:
Hace muchos años, ponía una botella de agua y me ponía un sombrero o una gorra, algo que me tapara la cabeza y me “aprisionara” las ideas. El agua porque se me reseca la boca cuando escribo, como si hablara. Actualmente, lo del agua lo mantengo. Me da sed la literatura. Solo eso. No hay más ritos. 

¿Qué fases atraviesan tus poemas? ¿Cuándo pones fin a un texto?:
Mis poemas están en continua evolución y cambio y solo pongo fin cuando se publican. O ni eso. Muchas veces leo poemas ya publicados y me digo, este verso lo tenía que haber hecho así. Y en próximas ediciones lo cambio. Eso sí, muchos de mis poemas se pasan años en mi cabeza antes de nacer. Y otros surgen con inmediatez (no improvisados, pero sí inmediatos a la vivencia que lo procrea). 

¿Cuáles son tus referentes poéticos?:
Muchos poetas de muchas tendencias distintas: Edgar Lee Master, Emily Dikinson, Fernando Pessoa, Eliseo Diego, Jaime Gil de Biedma, José Emilio Pacheco, Juan Gelman, Anna Ajmatovav, Quevedo, Borges, Darío… podría seguir hasta mañana.

Un consejo al escritor novel:
Leer mucho ensayo. Creo que la ensayística es el mejor nutriente para la poesía. La ensayística y la filosofía. La lectura de poesía debe ser complementaria.

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