Poesía malgache: Los hain-teny

Donde todo es poesía y no existe su palabra.

Madagascar, tan alejada, de condición insular e inmersa en un folclore de profundas raíces, nos ofrece, a través de su poesía, la posibilidad de colindar más allá de lo mensurable. Y lo hace a través de los hain-teny, base de la literatura tradicional malgache, más concretamente la de la etnia merina que ocupa la parte central de la isla y que ha dominado culturalmente el país desde tiempo atrás. 

En lengua malgache, hain-teny significaría algo así como “ciencia o saber de las palabras”; un poema que debe ser compuesto a partir de su saber profundo. Y es que, para la etnia merina, la palabra, el discurso, la elocuencia (Kabary) no es solo parte integrante de la literatura, es una actividad imprescindible en cualquier circunstancia. Su tradición oral es de un arraigo intenso y de enorme importancia en su cultura (los preámbulos nunca breves, las ideas sostenidas en el alarde retórico, …) y en los hain-teny encuentra la verdadera creación poética. Así es, de tal modo que los grandes autores malgaches del siglo XX, desde Jean-Joseph Rabearivelo a Flavien Ranaivo, han elegido el hain-teny como una de sus formas poéticas predilectas.

Según definen Harinirinjahana Rabarijaona y José Manuel Pedrosa en La selva de los hain-teny: poesía tradicional de Madagascar. (El jardín de la voz, Alcalá de Henares, 2003-2009) “Los hainteny o hain-teny son un tipo de poemas, por lo general breves o muy breves, muchas veces dialogados, y con frecuencia de temática amorosa, que condensan en metáforas extraordinariamente densas y con juegos de palabras y de sonidos sumamente sofisticados, conceptos, sentimientos y efectos poéticos de gran complejidad fónica y semántica.”

Son poemas populares pero enigmáticos y difíciles para muchos.  Conviven en la oralidad con los proverbios, piezas sueltas hechas por necesidades materiales que están también al mismo tiempo plenos de poesía; algunas veces se confunden con los hain-teny; otras veces estos se convierten en proverbios. 

Sus primeros versos suelen ser directos y parecen “querer decir algo”, si bien van perdiendo claridad según avanza el poema. Los últimos nos podrían parecer incomprensibles.

Su forma coagulada de alta intensidad poética ha sido comparada con los hai kai japoneses, por su luminancia concentrada, aunque se asemejarían también a los pantum de Malasia o las jarchas mozárabes entre otros géneros micropoéticos coincidentes.

“El destino es un camaleón en la copa de un árbol: basta que un niño silbe para que cambie de color”

El Dr. Albert Rakoto-Ratsimamanga, en el prólogo a los Hain-teny de antaño, de B. Domenichi-Ramiaramanana (Librería Mixta, Tananarive, 1968) identifica así el hain-teny: “Ningún romanticismo… sino el discreteo elegante de una lectura a duo en el Gran Libro de la naturaleza y de las desventuras humanas (…). Hay una precisión admirable en la identidad de los términos que se refieren tanto al explayamiento de los enamorados como al de los arrozales”.

La repetición, las onomatopeyas, el uso exquisito de la aliteración configura una poesía altamente musical, con un ritmo en constante cambio. Una poesía que no se ciñe a un esquema métrico y que siempre es cambiante. Un uso denso de la metáfora y del símbolo que, para el malgache, resulta una expresión latente de los ancestros. 

Os compartimos unas pizcas de este saber inusitado. 

10

Madera blanca, madera descortezada:
¿qué es lo que puede perturbar el alma de alguien?
Madera blanca, madera descortezada:
los que no aman son los que te pueden enloquecer. 

11

─Decidme, ¡oh, altas hierbas y helechos, ¿estaba por ahí La-piedra-reconocida-por-mí? ─Fue ayer cuando estuvo por aquí,
fue anteayer cuando estuvo aquí. ─¿Cuáles fueron sus palabras? 
─Dijo: “Que venga a buscarme La-que-ya-se-cayó-en-el-pensamiento”. Mi alma está profundamente turbada.
Fue ayer cuando estuvo aquí,
fue anteayer cuando estuvo aquí. 
─Mis ojos la buscan por encima de las altas hierbas,
y mi vientre está sumido en pleno soliloquio.
Si sigo mi camino, sentiré vergüenza;
si retrocedo sobre mis pasos, ¡es tanto lo que te deseo! 

112

¡Adiós! Del mismo modo que la luna creciente
no se marcha cuando aumenta, ni se va cuando mengua,
tampoco se espera ni se renuncia.
Sin embargo, no soy yo como esas hierbas afiladas
para tener remordimientos.
No soy como los helechos
para ponerme a delatar a nadie.
Porque si uno se encuentra a la entrada del pueblo
y nadie viene a preguntarle nada,
más vale no sentir ninguna añoranza.
Es difícil sentir nostalgia
si nadie pregunta por ti.

77 

Crecía con exuberancia en Imanga,
y se marchitaba en Amboatany.
Los días de ayer y de anteayer
eran paredes de piedra imposibles de subir para los niños. 
Pero los días de ayer y de hoy 
son ahora paredes de piedra a las que los niños pueden trepar. 
Quedáos aquí tú y el remordimiento,
puesto que el amor y yo andamos ya lejos.

Razón inexistente

Cuando hice proposiciones a Rangory,
ella más bien me rechazó;
¿debo confesar que yo mismo
no me encontraba convencido?
Me fui entonces con mi lamba
puesto que nadie quería extendernos una estera.
Por lo demás, tengo el sueño bien pesado:
Me habría dormido 
si hubiese intentado estirarme.

El pájaro minúsculo

Sobre este pájaro minúsculo
pesa la nostalgia entera
de la estación pasada.
Sobre mí,
ser insignificante,
pesa un amor denso
tan pesado que temo
que estalle mi frente.
Como este polluelo amarillo
nacido al alba
que pretendes capturar
a lazo de liana.

Puesto que el dolor no se esconde

– ¿Quién es ese hombre
al que sigues?
– No lo sé:
no he podido alcanzarlo.
– Quién es el hombre
que está tras de ti?
– No puedo responderte:
– No ha llegado a alcanzarme
– ¿Por qué
sigues en pie?
– No permanezco de pie:
– acabo de levantarme.
– ¿Por qué
suspiras?
– No suspiro,
respiro algo fuerte.
– ¿Por qué 
este aire ausente?
– No estoy ausente
sino en meditación.
– ¿Por qué
viertes lágrimas?
– No lloro:
un grano de polvo me ha entrado en el ojo.
– ¿Por qué
tan abatido?
– No estoy abatido,
sino algo confuso
– ¿Por qué
tan triste?
– Yo no lo he querido:
acabo de perder a mi hijo.

Rabarijaona , H., Pedrosa, J. M.: La selva de los HainTeny, poesía tradicional de Madagascar (2003-2009): Publicaciones del Área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y del Centro de Estudios Cervantinos. Colección El jardín de la Voz: Biblioteca de Literatura Oral y Cultura Popular.Alcalá de Henares. Recuperado de: https://ebuah.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/19817/selva%20hainteny.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Lentini, J. Lentini, R. (1978): Panorama tradicional malgache. Hora de Poesía nº 16. Barcelona.

Marisa Bello
Consejo editorial agua

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