Jorge García Torrego

I

en los arrabales de las fotos sobrevivo
resisto, como un maqui
trepo por sus jaras de olor, 
su recoveco de sonrisas y dulzor, 
y allí, 
en aquel vivir de cerca el anhelo,  
lo único que cultivo,
sin embargo, 
es la melancolía. 

Porque aquellas fotos son lo que queda,
piel muerta de aquel presente tenso de brevedad y ansia, 
días antiguos en los que miré un futuro que hoy no habito, 
un futuro que nunca es, que nunca será,
un futuro deshecho y caído, 
sacudido por las manos del decidir. 

Y son las fotos las puertas del empeño, 
las brújulas para el piar del milano, 
el sol que hace posible la manzana. 

Foto, charco del ayer, isobara de tu huella dactilar, plancha donde tu hoy se asienta. 
Foto, digo y recuerdo el dedo que pulsó recordar, 
el ojo que miraba por la mirilla, 
la luz chocando con aquellas mejillas del sí, del vivir en la lumbre. 

Como pasadizo, miro las fotos desde el acantilado del hoy, 
las fotos son el río que queda debajo de mi piel, 
remolino de tiempo, arruga, mirada sujeta, jaula sin pájaro, canalón sin lluvia. 
Y le preguntó a aquel yo que sonríe en las fotos, 
¿qué pensabas?
¿qué creías?
¿cómo no te diste cuenta?
¿por qué sonreías tanto?
¿Cómo borro tu ausencia, en qué me he convertido?

II

Aullarán los goles del pleistoceno y su rechinar de dientes, 
cantarán las victorias y anegarán los pozos, 
gritarán y gritarán rumiendo el esquinazo de las calles.

Y nosotros seguiremos muriéndonos en el silencio, 
escuchando cómo se juntan nuestras pestañas, 
cómo bailan nuestros dedos y las tazas, 
cómo se acostumbra mi carcasa a ser atravesada por tu lengua, 
mi piel terrícola y de costumbre para tu lluvia de vivir en el día a día, 
justificando la luz como nunca antes. 
Seguiremos en silencio, sin importancia, 
bajo los goles, sembrando deseo, cosechando despertares, 
motivos para seguir vivos.

III

«aquel que construyó el recuerdo y aquel que recuerda tienen las mismas manos, 
pero el pájaro de su ánimo se diluye en las nubes, 

blanco será el olvido».


Nombre:
Jorge.
Apellidos:
García Torrego.
Altura:
1,80 cm.
Escuela creativa en la que te estás formando o de la que has sido alumno:
Máster universitario en formación e investigación literaria y teatral en el contexto europeo. 
Escuela Fuentetaja de escritura, curso de relato con Elvira Navarro.

¿Cómo te has enfrentado al proceso de creación de estos textos?:

Lo sencillo:
Encontrar hilos en casa, en los caminos, e incluso en la ropa, que formaban letras. Así, empecé a ver palabras y más tarde poemas. Estos poemas, estas emociones compartidas, aparecieron como restos de naufragio que trae el mar del día a día a mi playa, sin esfuerzo pero sin pausa.
Lo difícil:
Encontrar un vínculo, un esqueleto que abrace estas rótulas, estas clavículas, y que el ser pueda mantenerse en pie con elementos, a priori, diferentes. De todos modos, si te alejas del detalle del píxel de la palabra y subes el ojo, puedes encontrar el dibujo que justifica cada color y cada forma. 
Lo inesperado:
Para mí, lo inesperado es la poesía. Sin sorpresa no hay poesía. Sin un ejército de normalidades que se repiten y se repiten y no ofrecen ni una gota poética, sería imposible el almíbar de lo imposible, que es la poesía. Pasar el ojo y la mano por la misma interioridad/superficie y no encontrar ni un gramo de poesía hasta que brota lo inesperado.
Dos palabras para describir tu proceso creativo (en relación a los textos que nos envías):
Grieta y liberación.

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