Aforismo y humor

Quisiera ir a la China, para orientarme un poco.
Blas de Otero

Dice, y dice bien, José Biedma López en su artículo sobre el aforismo que es “una risa perfectamente seria” (como hemos visto, solo siendo fuego se puede apresar la llama, por lo que la descripción del aforismo es siempre aforística, igual que el poema solo puede entenderse desde el poema).

Al final, sobrevivir es algo que solo podemos hacer dignamente desde el humor.

Que el lenguaje divierte igual que abisma es un hecho. Que la sonoridad del lenguaje nos aproxima al llanto como a la risa, lo es también. Y que hay en palabras sonidos donde nos rezagamos bromistas y altísimos es una evidencia que, a todas luces, los que amamos los fonemas, practicamos y activamos prolijamente.

Sirva pues el lenguaje y el humor como escudo o supervivencia inocente y precaria. No sabemos si los aforistas del humor, como los de la televisión, toman las copas en tazas de desayuno, pero lo que sí sabemos es que nos cuidan así, divertidamente, con sus carcajadas en lo breve.

Abracen pues a los incautos que nos dibujan una mueca, no siempre de estética dentellada, pero sí de feliz sutileza de calavera, conozcan su esqueleto de futuro y mírense al reír al espejo: nunca volverán a quererse igual.

Si el aforismo lleva el apellido de cada autor, el aforismo humorístico (aunque su reducción a lo
humorístico sea precaria y tímida) tiene sus grandes retratistas.

Naturalmente no podíamos hablar de humor y brevedad sin empezar necesariamente por aquel que de humor hizo vida:

Ramón Gómez de la Serna con sus greguerías de formulación silvestre sentaría precedente a
aerolitos, al juego, siendo vanguardia de sí, desde esa perspectiva donde replantear la mirada,
limpiar el cristal al monóculo (o quizá ensuciar más la lente, en caleidoscopio de dudas) y hacer volar el peso del axioma hasta volverlo vuelo que cura. Dinamitando el acuerdo preestablecido sobre el concepto y su imagen abre la percepción a la futura poesía plástica y objetual y al antiaforismo.

– Prefiero las máquinas de escribir usadas, porque ya tienen experiencia y ortografía.
– Los buenos refranes están hechos con leche de oveja.
– Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.
– Nunca es tarde si la sopa es buena.
– Carterista: caballero de la mano en el pecho… de otro.
– Las alpargatas tempraneras pasan dando bofetadas al suelo.

De forma simultánea en el tiempo, siguiendo las enseñanzas del asombro y declarándose admirador de Gómez de la Serna, escribe sus ideas liebres o caracolillos (como acuñó a sus aforismos Miguel de Unamuno) José Bergamín, quien se maneja en ese papel híbrido entre el juego y lo festivo, entrecruzado por brevedades donde alcanza absolutos con peso de eternidad.

– Dijo el basurero a la ensaladera: yo también soy ecléctico.
– ¿Eres cavernícula?
Soy catacúmbico.
– ¡Cuidado con ese violín, que tiene gatitos en la barriga!
– Desconfiad de los hombres que se ocultan; debajo de un caparazón siempre hallaréis alguna
viscosidad.
– El escepticismo es provisional aunque dure toda la vida.
– El aburrimiento de la ostra produce perlas.

Seguimos con la figura de Max Aub, cuyos actos breves preñados de vanguardia van también a caer a este humor elegante y agudo que tiene el aforismo. Destacando una cierta vocación narrativa embriagada de carcajada cierta. Divirtiendo especialmente la gramática y sus normas. Saltimbanqui entre géneros, sus brevedades habitan la “confusión genérica” como indica Javier Quiñones, entre las sentencias, los refranes, los microrrelatos o las historias mínimas.

– La mayúscula eyacula minúsculas en fila.
– Debiera haber signos de olor.
– Negrita y cursiva ¡cómo me gustaba!
– Epitafio del ortodoxo: No abrió el pico.
– Y le hundió el guion hasta la empuñadura.
– Todo es según el blanco con que lo midas.

Y de vanguardia a vanguardia, como una buena tirada de dados, llegamos a Carlos Edmundo de Ory, quien desde el centro del Postismo llegará para divertirnos las dudas a mil sabores en sus aerolitos, que como él definió en sus diarios “Son perlas del cráneo llenas de corazón”.

– Pienso luego vacas.
– El pez: animal horizontal.
– Que Narciso se contemple en su propio escupitajo.
– Las pompas de jabón no cogen polvo.
– Yo veo molinos de viento en los gigantes.
– El ciempiés del ego.

Que la imagen y el humor es algo que bien convive y bien se entrega nos lo demuestra El Roto viñeta a viñeta. Dejamos un breve aperitivo de su Vocabulario figurado.
Andrés Rábago, Ops, El Roto.

Seguimos saltando y llegamos a Ramón Eder, con un humor irónico y de rasgo grave, pero con un tono ligero de quien acierta el dardo en la brisa de la realidad y juega imaginando. Relámpagos irónicos donde sentir la flecha atentando nuevos significados.

– Los pescados en las pescaderías parecen filósofos pesimistas.
– A veces, al brindar, las copas hacen un ruido de puñales.
– A las personas que tienen dos caras hay que mirarlas de perfil.
– Se asomaba al abismo y tomaba notas.
– Las amistades nocturnas parecen sólidas, pero suelen ser líquidas.
– Lo contrario de suicidarse es llevar una doble vida.

En esta breve selección tenemos que caer irremediablemente en los Accidents Polipoètics y sus
gargarismos: inexcusable e innecesario el entender que la brevedad en ellos es inseparable del
humor, del juego y de la agitación. Viva el absurdo y viva el tropiezo apropiacionista, viva lo fónico,viva pues, viva aquí la carcajada.

– Si te haces a ti mismo, te sobrarán piezas.
– Leopardo suena a fiera renacentista con medias.
– Ratificar: Convertirlo todo en rata.
– Vida: enfermedad de transmisión sexual.
– Yo soy de los que ven el vaso medio sucio.
– Atajar es llegar a casa borracho por el camino más corto.

Desconocemos si el humor se hereda o tener un apellido corto impone necesariamente la brevedad y el juego, con o sin yuxtaposiciones de parentescos. Terminamos la selección con el poco ortodoxo y sí conflictivo a nivel de supervivencia natural, Camilo de Ory. Hoy por hoy libre, quien con su forma ácida de vivir la actualidad y el humor ha puesto en clave de discusión la libertad de expresión ante situaciones mediáticamente sensibles, y por tanto, absolutamente televisadas y amordazadas del espectáculo posible. Superviviente de la crítica de Ana Rosa, nos defiende el humor negro con todo el hollín que este deja.

– Los poetas del XIX pensaban en el suicidio, los del XXI, en el subsidio.
– Joven es quien no eyacula sobre, sino hacia.
– Pregunto a los abogados presentes si el Nuevo Testamento invalida al antiguo testamento.
– Mis inclinaciones son torcidas, como su propio nombre indica.
– Si Dios no aprobara la coprofagia, no habría hecho que la caca fuera untable.
– No recuerdo cómo se llama el cuerpo pequeño, carnoso y eréctil que sobresale en la parte
superior de la vulva, pero lo tengo en la punta de la lengua.


De Ory, C.E. (2011). Los aerolitos: Calambur, 20 años.
Aub, M. (2003). Aforismos en el laberinto: Edhasa.
Rábago García, A. (2007). Vocabulario figurado 2: Reservoir Books.
Eder, R. (2016). Ironías: Renacimiento.
De Ory, C. (2012). 300: El Gaviero Ediciones.
Camacho, C. (2018). Fuegos de palabras. El aforismo poético español de los siglos XX y XIX (1900-
2014).
Fundación José Manuel Lara: Vandalia.
González, J.R. (2013). Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos. Antología (1980-
2012)
: Ediciones Trea.
Quiñones, J. Conceptismo y agudeza: Max Aub en la tradición aforística. Recuperado el 16 de mayo de 2020 de:
https://www.uv.es/entresiglos/max/pdf/javierquinones.pdf
Biedma López, J. Incitación al aforismo. Recuperado el 16 de mayo de 2020 de: https://www.aafi.es/ALFA/alfa1/alfa113.htm
Recuperado el 16 de mayo de 2020 de: http://lasesquinasdeldia.blogspot.com/2010/04/jose-bergamin-aforismos.html

Andrea López Montero
Consejo editorial agua

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