Nuria Gómez de la Cal

HABANERA

Aterrizar de golpe en esta tierra de luces
empapadas de oscuras pasiones por vender.
Cuerpos de saldo en almas libres cargan las cruces
que un invasor lejano se olvidó recoger.

La Orisha lee en los huesos de tus antepasados
destinos que una virgen arregla con pasteles
y, cuando aprieta el hambre, la noche trae pecados
que siembran paraísos perdidos en las pieles.

La charla siempre es buena y la prisa es entelequia.
La calle más pequeña se eterniza de encuentros,
que un hermano es cualquiera si con buen ron te obsequia
y alimenta los sueños que rugen en los centros.

Los planes se deshacen de la música al ritmo
que inunda cada esquina del centro desconchado
y juegan con cualquiera que busque un algoritmo
con que explicar la vida que late sin cuidado.

El futuro no existe, el pasado es lejano
y el presente es un beso que jura amor eterno
y dura lo que tarda en consumirse el habano
que asoma en el bolsillo de un viejo sin invierno.

Y yo, que en cada asalto descubro un nuevo mundo,
desisto de respuestas que expliquen lo que siento
y me entrego al suspiro fugaz del vagabundo
que por encargo escribe su verso más hambriento.

SIN MÍ

La guitarra afinada en una esquina,
el sofá, que fue rojo, despoblado,
un calcetín que espera ser doblado
y platos por lavar en la cocina.

Libros que devolver a la vecina,
un chaqué que otro siglo se ha olvidado,
en la pared, un hombre imaginado
y ventanas azules sin cortina.

La cama que me roba las mañanas,
la lámpara que no colgué en el baño
y un mapa de aventuras ya lejanas.

Solo yo falto en el paisaje extraño
que dibujan memorias cotidianas
del hogar que construyo año tras año

DEMASIADO CORPÓREO

Desertó de las nubes, la patria, la colada, la casa con su perro, el asfalto, los sudores, la sopa repetida y las fragancias. Desertó, como quien nunca tuvo nada, del desierto infinito, las llanuras, de la calma, del llanto de los pozos, las batallas, los ahogos. Se fue de todas partes, de ninguna, queriendo borrar telas y clamores, vestigios de un hogar que nunca halló. Desertó hasta desertarse el pecho y luego, al fin, no pudo más y se paró.


Nombre: Nuria.
Apellidos: Gómez de la Cal.
Altura: 1’62 cm?.

¿Cómo te has enfrentado al proceso de creación de estos textos?:

Lo sencillo:
Adaptarme a la métrica.
Lo difícil :
Intentar cambiar mi estilo.
Lo inesperado:
Lo estricto de la normativa poética.
Dos palabras para describir tu proceso creativo (en relación a los textos que nos envías):
Juego creativo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar